Wednesday, March 12, 2008

blue rain


Me veo siguiendo mis pies, que siguen sus huellas, que adivinan sus senderos, y lo buscan. En una esquina, les impido cruzar. Les opongo resistencia. “No vayan”. Y mis pies se retuercen como pueden para evitar mi voluntad. Pero es imposible: “nuestro camino es hacia La Soledad”, les digo. Terminan por dejarse a mi fuerza, que siempre gana a todo. Sin embargo llueve y cada gota me moja de él. Me refresca un recuerdo y este se presenta ameno para acompañarme a casa. El gato me saluda. Tras el umbral de mi depa, sé que me espera La Soledad. Sé que ella y el gato lo saben todo, pues me quedan mirando, ella hueca y omnipresente, él fijo y felino. Y me acogen tibiamente, eso sí, sin asegurarme felicidad.

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